¿Usualmente te sucede que tienes que empezar a realizar o completar
alguna actividad importante en cierto plazo de tiempo, pero lo has postergado en diversas ocasiones dejándolo “para
después” por diferentes motivos?
La pregunta anterior puede asociarse directamente con la palabra
procrastinación, sin embargo antes de entrar en materia, observa detenidamente
la siguiente imagen:
Y
bien, si con esta imagen te has sentido identificado y sueles hacerlo muy
seguido, lamento decirte que tiendes a
procrastinar, pero te estarás preguntando ¿qué es eso?
De acuerdo a la Real
Academia Española, la palabra proviene del latín procrastinare que quiere decir diferir, aplazar o posponer, aunado a ello, desde la psicología se entiende como la tendencia o el hábito de una
persona de postergar actividades prioritarias a través de otras innecesarias
(como las que se observan en la imagen anterior, por mencionar algunas)
que impiden el alcance de una meta en
concreto, esta conducta puede presentarse en diversas situaciones de la vida
cotidiana a nivel personal, laboral o escolar, afectando con ello la
productividad de una persona, derivando casi siempre en estragos de ansiedad,
estrés innecesario y/o frustración.
Todos
en algún momento de nuestras vidas hemos procrastinado, sin embargo es aquí
donde cabe la ya tan conocida frase de: “No dejes para mañana lo que puedes
hacer hoy” y es que cuando una persona procrastina suele tener la ideología de
que puede mantener todo en control o calma “dejándolo todo para mañana”, lo cierto es que no es así, ya que dicha
conducta puede deberse a diversos factores tales como una falta de sensación de
auto control, falla en la administración de su tiempo, falta de motivación o
agrado por la actividad en cuestión, indecisión, incertidumbre, exceso o escasa
auto confianza, poca tolerancia a la
frustración, o en caso contrario, que guste de mantenerse bajo presión con el
fin de alcanzar su meta e incluso factores de índole personal, esto por mencionar algunos; lo cierto es que todos
estos factores y el hecho de dejar todo para después, puede conducir a una
persona a tener pensamientos negativos sobre su capacidad de alcanzar un
objetivo, miedo, insatisfacción y más aún cuando se trata de actividades con un
alto grado de responsabilidad.
Asimismo en ocasiones la tendencia de
procrastinar se asocia con la creencia que los lapsos mayores de entrega para
un trabajo, te van a permitir hacer todo a tiempo, lo cierto es que en ese
transcurso de tiempo puedes ir perdiendo el interés en dicha actividad y cuando
llega el tiempo de entrega posiblemente tenga mayor ocurrencia de errores o
falta de éxito en el mismo (no siempre es así).
Entonces,
¿qué podemos hacer para evitar procrastinar, y mantener un estado de bienestar
mental que coadyuve a una productividad
y realización de tus tareas en tu día a día, evitando con ello que pendientes o
labores se te acumulen?
Bien,
pues algunas de las opciones que pueden ser de utilidad para reducir el hábito o
tendencia de procrastinar son los siguientes:
- Aprende a gestionar tu tiempo. Si bien es cierto es que las personas no somos máquinas que requieren mantenerse en productividad todo el tiempo durante una jornada de trabajo, por lo que es acertado brindarse unos cuantos lapsos de descanso al día, pero sin dejar que esos “tiempos libres” afecten esa actividad tan relevante que tienes por realizar. Date una pausa de 5 a10 minutos, camina, estírate, ve por un café o agua, despeja tu mente reduciendo con ello algún malestar de tensión que pudiera estarse presentando.
- Procura mantener alejados distractores en tu área de trabajo. Si te es necesario el internet, por ejemplo para estar mandando correos, enfócate que es sólo para ello, evita estar buscando cosas innecesarias en la red que interfiera con tus actividades. A su vez, trata de mantener cerradas sesiones de Facebook, Twitter o mantener chats en silencio que sean un propulsor a distraerte constantemente, sobre todo ante actividades que consideres muy complicadas, sin embargo si tanta es tu inquietud de querer “conectarte con el mundo” puedes premiarte con una pausa de aproximadamente 10 minutos y dedicárselo a dichas redes, esto por cada 1 o 2 horas de actividad relevante que estés realizando, así puedes estar satisfecho con ambas partes, (ojo, no te excedas de esa pauta que te estás permitiendo, ya que es una forma de auto control).
- Realiza una lista de actividades por día, procurando poner las de mayor importancia en primer orden y así subsecuentemente, aunado a ello, intenta que estas listas sean cortas ya que te permitirá enfocarte más fácilmente en tus próximas acciones. Toma en cuenta imprevistos.
- Aprende a decir no, en ocasiones solemos adjudicarnos compromisos o responsabilidades que van más allá de nuestros límites y no sabemos decir que no, y por temor a pedir ayuda o delegar funciones, puede conducir a estados de estrés severos.
- Modifica pensamientos, si tu idea es dejar para otro día lo que estés realizando, intenta ponerte fechas límites personales para hacerlo, velo como un reto y hazlo divertido, ya que usualmente cuando hacemos de una rutina aburrida es mayor la tendencia a abandonar esa actividad o postergarla por mayor tiempo.


