9 de enero de 2017

El Síndrome Postvacacional.



Bien dicen por ahí  “todo tiene su final, nada dura para siempre” y en esta ocasión las fiestas decembrinas y con ello el periodo vacacional, que afortunadamente  o no, tuvieron algunos trabajadores y/o profesionistas, ha llegado a su término, conllevando a retomar las actividades diarias que usualmente se tienen. 

Dicha situación puede resultar reconfortante o emocionante para algunas personas,  ya que implica volver a estar en actividad constante o trabajo que goce en su día a día y más aún cuando se tiene un ambiente laboral o profesional agradable, lo cual contribuye a sentirse motivado, alegre y con energía, promoviendo un estado de bienestar mental y físico saludable. Sin embargo, cuando la situación en este plano es todo lo contrario, solemos escuchar frases tales como: “De vuelta a la rutina y al ajetreo diario”, “Levantarse temprano de nuevo, ash que flojera”, “Volver a verle las caras al jefe o a fulanito”, “De vuelta al estrés del tráfico o lentitud del transporte”, “Retomar los pendientes que tengo y con el jefe encima” y así,  una serie interminable de frases que pueden estar anticipándonos a un regreso poco optimista a la jornada laboral diaria.



Y es que el regreso de las vacaciones implica en pocas palabras “adaptarse” de nueva cuenta a la vida laboral que habitualmente se tiene, llevando consigo exigencias o responsabilidades, que en ocasiones no se toma de forma positiva y por ende pueden presentarse sentimientos de apatía o irritabilidad, siendo que cuando estos se manifiestan por unos días, puede hablarse de síndrome postvacacional.

Para esto, se preguntarán ¿qué es el Síndrome postvacacional? Bueno pues como se da a entender anteriormente, es una forma de resistencia a retomar las actividades diarias, a través de un conjunto de síntomas tanto a un nivel psicológico como físico, lo cual puede repercutir en el rendimiento de quien lo presente  en los primeros días de trabajo, siendo entonces que las manifestaciones pueden ir desde falta de ánimo para realizar las cosas, poca tolerancia hacia actividades o hacia las personas que se encuentran a su alrededor, preocupaciones, fatiga o debilidad, dificultad de concentración, somnolencia, actitudes de enfado, falta de apetito, dolores musculares o estomacales, entre otros., dichos síntomas es posible que vayan disminuyendo una vez que la persona se vaya habituando a los horarios que usualmente tenía. 

Asimismo cabe mencionar que dicho síndrome no está considerado como tal una enfermedad, y a su vez, no todos llegan a presentarlo, sin embargo hay una mayor probabilidad que lo manifiesten aquellas personas que no sienten del todo agrado por su trabajo, quienes tienen largas y extenuantes jornadas laborales o bien que las relaciones laborales o incluso el ambiente laboral no es del todo satisfactorio para la persona, entre otras situaciones. 

Por otro lado, también podría llegar a presentarse en aquellas personas que vienen de un periodo vacacional muy largo, ya que en vacaciones cambian totalmente los hábitos, principalmente de hambre y sueño, por lo que adaptarse de nuevo cuesta trabajo y digo ¿a quién no le costaría trabajo levantarse de nueva cuenta temprano, después de que se estuvo despertando a la 1 de la tarde? (según aplique el caso, claro está), por lo que para evitar estos pequeños inconvenientes y andar como zombie en la oficina o donde se realice la jornada, es recomendable que días antes de regresar a las actividades laborales se respete un horario de sueño y tratar de dormir bien, por otro lado, no regresar de tus vacaciones un día antes de volver a trabajar, lo mejor es hacerlo unos días antes para poder retomar poco a poco las horas habituales de alimento y sueño. A su vez, puedes considerar lo siguiente:


*Antes de iniciar tu jornada laboral, intenta de hacer una lista de pendientes o actividades que vayan desde lo prioritario hacia lo que puede esperar un poco más de tiempo y con ello llevar un plan organizado, sobre todo los primeros días. 

*En la medida de lo posible ir regulando la intensidad de la actividad laboral, por lo que intentar no abarcar todo el trabajo pendiente de un solo golpe, procurar realizarlo paulatinamente para así no entrar en un estado de estrés o conflicto que afecte la culminación del mismo. 

*Una vez que empieces tu día laboral, tratar de mantener tu espacio de trabajo ordenado, esto con el fin de no tener una percepción de caos o desorden que repercuta en tu desempeño. 

*Moderar el consumo de cafeína y procurar alimentarse bien. 

*Tratar de mantener una actitud entusiasta y ver el regreso a la jornada laboral como una oportunidad de implementar nuevas ideas. 

*En la medida de lo posible, intentar respetar tus horarios de salida, con el fin de que tengas un periodo mas largo de descanso una vez concluida tu jornada de trabajo. 

*Entre semana, intentar planificar actividades de ocio saludables ya sea solo, con la familia, pareja o amigos que te permitan mantener la mente un poco alejada del trabajo. 

* Procurar no llevar trabajo a casa.

* Y para concluir, intentar regresar a tus actividades habituales con una actitud positiva, después de todo las vacaciones pueden haber contribuido a recargarse un poco las energías, mismas que pueden verse reflejadas en tu persona, en el desempeño de tus actividades e incluso al relacionarte con las personas que te rodeen. 



"Una actitud positiva provoca una reacción en cadena de pensamientos, eventos y resultados. Es un catalizador y desata extraordinarios resultados" 
Wade Boggs.











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