Pensando en perder la virginidad...
...Pues si usted me lo permite.
-Soy suya completita; sírvase por favor caballero.
Tenga en cuenta que la devoraré como un fino platillo del mejor restaurante.
-Adelante cómame como un exquisito manjar.
...Y entonces acudiré a sus expresiones
gestuales como todo un catador con amplia experiencia en el tema, lamento que
esto provocará que su rostro pierda la cordura y su educado lenguaje
desaparezca.
- Yo me dejare seducir con toda la
inocencia.
Inocencia que se disfrazará de
lujuria tras una mirada de deseo que me obligará a faltarle al respeto física y
carnalmente; tomando las precauciones correspondientes, la cuidare para que
nadie lo note y usted siga viéndose como una dama después de haber sido una
mujer satisfecha y plena en todos los aspectos de lo más recóndito de su
sexualidad y su sexo.
Sus pechos expresaran a gritos una
necesidad de ser degustados por mi juguetona lengua, mientras la suya,
impaciente espera tomar mi saliva para lubricar los besos más pasionales que
dos personas que se aman pueden crear…
…Crear así como sentir que el cuerpo
se desvanece sin pensar en las consecuencias de una rotunda caída, si no que se
aventura a experimentar las más atrevidas y calientes emociones que hacen que
los sentidos comiencen a perderse en un mundo de placer que nos envuelve en una
historia única, deseando jamás termine…
…Sí, que jamás termine porque cuando se llega a experimentar tal sensación
se es capaz de querer nunca volver a la simple y vana vida de soledad.
Por eso las mejores e interesantes
historias se narran con dos personajes que sin importar absolutamente nada están
dispuestos a crear uno y mil mundos durante toda la vida, sin esperar más nada, que nunca dejar, ni salir de esos mundos e historias mágicas y penetrantes en lo
más recóndito de sus almas.
Autores: Liliana Alhayeb y Derlis Hernández Lara


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